Vivir en un piso tutelado
Es una opción para personas que se han quedado solas o quieren vivir independientemente de su familia. Suelen ser espacios para 4 a 8 personas, con apoyo de un coordinador y ayudantes.
Es también una buena solución para quienes deben desplazarse a una localidad distinta a la suya de residencia, por ejemplo, para estudiar o trabajar. Suele haber un responsable del piso y dos auxiliares de servicios.
Por ejemplo, en Barcelona, los pisos tutelados "Casa Bloc", cuya titularidad corresponde al Instituto Municipal de Personas con Disminución, son dos viviendas con capacidad para 8 personas cada una y tuteladas por la residencia Valldaura. Viven en ellas personas adultas, de 18 a 65 años, con problemas de estructura de la personalidad, provenientes de la Residencia. El paso de una institución a otra se hace con autorización judicial. La edad media de sus ocupantes es de 35 años.
La mini-residencia
Es una alternativa muy adecuada para personas con limitaciones funcionales más graves, que precisan mayores cuidados. Ofrecen asistencia básica y posibilidad de desarrollar al máximo las capacidades de cada cual.
El perfil de los usuarios corresponde a personas con graves problemas de autonomía ,que carecen de apoyo familiar y recursos económicos.
Suelen ser para pocas personas, y se agrupan de modo que una de ellas actúa como centro coordinador y se ocupa de prestar servicios comunes a todas, como la lavandería o la cocina.
Como ejemplo puede servir la Residencia Almicar, del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS), para personas con grandes minusvalías físicas. Tiene capacidad para 18 personas y está permanentemente abierta. En ella se pretende mantener la mejor calidad de vida posible de los residentes facilitándoles la atención que precisan, y promoviendo su salud y autonomía personal. En general, las personas que viven en ella son mayores de edad y legalmente capacitadas.
La Residencia Valldaura, para personas con discapacidad psíquica, pertenece tambien al ICASS. Tiene capacidad para 22 personas adultas con graves trastornos de la estructura de la personalidad. La permanencia en el centro oscila de tres meses a tres años. La admisión se hace previa orden de autorización judicial, ya que se trata de personas incapacitadas legalmente, de forma total o parcial, o en proceso de estarlo.
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