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En resumen, podemos afirmar que en todo el proceso de selección de un candidato a un puesto de trabajo, lo que se intenta es conocer a ese trabajador para saber si su perfil personal y profesional es el más adecuado para el puesto que se necesita cubrir. Por lo tanto, antes de que os conozcan los demás y precisamente para que os puedan conocer mejor y valorar con eficacia y sin prejuicios o dudas vuestras capacidades, es interesante conoceros a vosotros mismos.
1-Piensa y define al principio:
• En qué quieres trabajar • Qué es lo que puedes aportar a una empresa como trabajador • Qué condiciones laborales mínimas exiges • Cómo es el entorno donde vas a buscar trabajo
2-A continuación analiza que conocimientos tienes:
• Cuál es tu formación: estudios • Qué sabes hacer • Que crees que necesitas aprender
3-Por último, valora y decide:
• En qué trabajos existiría un equilibrio entre lo que quieres y lo que puedes hacer • Define tu proyecto laboral completo
Orientar tu estrategia de búsqueda de empleo te permitirá ser más eficiente y tener mayores posibilidades de éxito. El tiempo y las energías de las que dispones no son infinitas. Por lo tanto, no puedes desperdiciarlas buscando sin sentido y sin rumbo un trabajo. Eso no quiere decir que rechaces una oferta de trabajo, porque en principio no estaba dentro de tu campo de búsqueda. Pero a la hora de elegir el tipo de trabajo que vas a buscar, tienes que estudiar en que ocupaciones tendrás mayores posibilidades de conseguir un empleo.
1 Piensa y define al principio:
¿En qué quieres trabajar?
Cuales son tus intereses y preferencias. Que te gustaría hacer; en que ocupaciones te sentirías realmente a gusto trabajando y sobre todo, analiza por que te motivan esos tipos de trabajo. Un buen ejercicio para ayudarte a pensar en este tema es escribir una lista con las cinco o diez ocupaciones, en las que te gustaría trabajar. A renglón seguido, puedes explicar por qué razones, personales e íntimas has elegido esa profesión, oficio u ocupación.
Sé abierto en la elección. Piensa que algunos trabajos que superficialmente pueden atraernos mucho, luego dejan de resultarnos atractivos y viceversa. Por eso es importante pensar, no sólo en esas ocupaciones que nos gustan, sino en las razones o porqués de esa atracción. Este ejercicio te permitirá tener más claras tus preferencias.
En general, las razones o motivaciones básicas que te deciden a buscar un trabajo son:
Obtener una independencia económica que te permita emanciparte de la familia, gestionar tus propios recursos sin tener que rendir cuentas a nadie.
Transformar las situaciones de desventaja que limitan e impiden el desempeño de algunos roles básicos, adquiriendo la tecnología necesaria o pagando servicios que mejoren tu autonomía física, la movilidad, las posibilidades de comunicación y el confort personal.
Tener la posibilidad de adquirir mayor autonomía y superar con tu esfuerzo y tus propios medios las dificultades de la vida diaria.
El enriquecimiento personal y profesional, porque trabajar también es aprender y desarrollar tus propias capacidades y aumentar tus conocimientos y habilidades.
La adquisición de una identidad social reconocida, que sólo da el trabajo. La profesión da una imagen social que te permite intervenir en el entorno, para convertimos en personas necesarias, que enriquecen con su esfuerzo a la sociedad. Esto mejora la autoestima y cambia la percepción de la deficiencia.
El aumento de tu red de relaciones sociales, tanto dentro como fuera del trabajo (tener un tiempo de ocio de mayor calidad, ir de vacaciones, etcétera), rompiendo situaciones de aislamiento.
La necesidad de borrar los prejuicios y estereotipos, que se tienen en torno a la discapacidad, gracias a las relaciones de normalidad que se producen en los centros de trabajo con los compañeros y jefes.
Pero además de estas razones generales comunes a todos los trabajadores, debes pensar en otras que son más personales, que son sólo tuyas y son tan importantes y decisivas como las que antes hemos citado. Piensa en ellas, analiza por qué son tan importantes para ti y apóyate en ellas cuando comiences la dura tarea de "trabajar" buscando trabajo.
Qué es lo que puedes aportar a una empresa como trabajador
Después de haber hecho este ejercicio, piensa un rato qué puedes aportar a una empresa como trabajador:
Cuáles son tus tres o cuatro valores personales que pueden ser más valiosos en el mundo del trabajo: por ejemplo, tu responsabilidad; tu constancia; tu eficiencia; tu capacidad de concentración; la lealtad; la facilidad para hacer amigos; la puntualidad; la iniciativa personal; la disposición para trabajar en equipo; la capacidad para el aprendizaje; tu experiencia; etcétera.
También es importante ser autocrítico y considerar de la forma más objetiva que seas capaz, cuáles pueden ser tus puntos débiles o tus limitaciones: por ejemplo, si eres poco disciplinado; si crees que te falta a veces empuje; si eres desordenado o impuntual; si tienes baja la autoestima y te desesperas ante cualquier dificultad; si soportas mal las críticas; si crees que las barreras que existen en la sociedad son imposibles de superar para un trabajador con esa deficiencia; etcétera.
Ser consciente de tus valores positivos, te ayudara a potenciarlos y a desarrollarlos. Por otra parte conocer tus valores negativos será muy útil para que te plantees como superarlos. Además, es frecuente que en las entrevistas personales de selección te pregunten por estas cuestiones. Hay que estar preparado, porque en un trabajo tan importante como lo que sabemos hacer es nuestra actitud y nuestras habilidades sociales.
Qué condiciones laborales mínimas exiges
Otro punto importante a tener en cuenta, antes de que comiences a buscar de forma activa empleo, es que tengas claro el tipo de trabajo que aceptarías y los que no aceptarías según diversos factores:
• En primer lugar, decide si es importante el horario laboral: puede ser que te ofrezcan trabajos de ocho horas de jornada partida, jornada intensiva, solo media jornada, trabajo por horas, por las noches, etcétera.
• En segundo lugar, piensa si te importaría o no que tuvieras que salir fuera de tu ciudad o residir en otra ciudad. También analiza si podrías desplazarte todo los días a un centro de trabajo alejado de tu casa.
• En tercer lugar, considera algunas condiciones laborales en las que no podrías trabajar: al aire libre, con mucho ruido, olores, polvo, donde hay trabajo físico constante, donde las barreras físicas son difícilmente salvables, en contacto con la gente, aislado y solitario, etcétera.
• En cuarto lugar, piensa si te importaría o no trabajar en una ocupación poco relacionada con lo que sabes o lo que has estudiado o incluso inferior a la categoría profesional y a la cualificación que tienes.
• En quinto lugar, piensa en la remuneración. Decide el salario mínimo por debajo del cual no trabajarías.
A la hora de analizar todos estos condicionantes laborales, tienes que ser realista. Conocer la situación actual del mercado de trabajo, en que puntos estarías dispuesto a ceder y en cuales no. Todos los trabajos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Busca el equilibrio, ni exijas condiciones ideales, ni escojas cualquier cosa sólo porque es trabajo.
Cómo es el entorno donde vas a buscar trabajo
Por último, tienes que tener en cuenta cual es la situación socioeconómica y del mercado laboral de la ciudad o de la región en la que vas a buscar empleo.
Consulta a expertos que conozcas o ve a los sindicatos para que te informen. Habla con otros trabajadores; lee la prensa; busca información en instituciones públicas (las consejerías de trabajo de tu comunidad Autónoma o la concejalía de tu ayuntamiento) para que puedas hacerte una idea aproximada de en qué sectores o en que tipos de empresa hay ofertas de empleo y que exigen o requieren, y qué sectores o empresas están pasando una crisis y es difícil que contraten a trabajadores.
Además, infórmate de cuáles son los meses mejores y cuales los peores, para buscar trabajo en los sectores que te interesan. Porque en nuestro país hay trabajos que tienen una marcada tendencia estacional -por ejemplo, el sector turístico.
Si estas pensando conseguir trabajo en el sector público, tienes que estar al tanto de cuando salen los Boletines Oficiales o en que otras publicaciones se difunden estas ofertas y conocer perfectamente los requisitos que exigen para presentarse a los exámenes, cuantas plazas están reservadas a trabajadores con discapacidad, etcétera.
2-A continuación analiza que conocimientos tienes:
¿Cuál es tu formación: estudios?
Cuando más adelante indiquemos cuál es la forma más eficaz de redactar un currículum, una de las partes fundamentales de dicho documento será aquella en la que haces referencia a los estudios que tienes. Ahora, lo importante es que escribas con detalle toda tu historia formativa desde el principio con las fechas y los lugares, centros de enseñanza o instituciones donde cursaste esos estudios o aprendiste esos conocimientos:
• Comienza por los estudios reglados oficiales: estudios primarios, Graduado Escolar, Bachillerato, Formación Profesional (rama), COU, estudios universitarios (diplomatura, licenciatura, especialidad, seminarios), etcétera.
• Continúa por otros estudios de los que tienes acreditación o diploma de haberlos cursado, sean o no reglados u oficiales: idiomas (nivel alcanzado, leído, hablado, escrito), informática (soft, hard, programas que dominas), taquigrafía, mecanografía, dibujo, peluquería, corte y confección, etcétera.
• Después enumera y describe los cursos o cursillos de formación ocupacional que has realizado (del INEM y de otros centros públicos y privados) y para que actividades u ocupaciones te estabas formando.
• Por último, piensa y define que otros conocimientos has adquirido por cuenta propia, porque te gustaban, es tu afición o porque has tenido la oportunidad de aprenderlo dentro de tu familia: eres un gran lector de libros de historia, filosofía, etcétera, te gusta resolver problemas de lógica o de matemáticas, sabes tocar un instrumento musical, reparar electrodomésticos, hacer muebles o trabajos de carpintería, sabes coser y haces tu propia ropa, escribes, etcétera.
Este extenso historial académico sobre tu formación te servirá de base a la hora de redactar tu currículum.
¿Qué sabes hacer?
Complementario y tan importante como lo que has aprendido, es poder definir lo que sabes hacer. Para que estos "saberes" sean tenidos en cuenta durante el proceso de selección, la única forma es haberlos aplicado antes y tener referencias de ese "saber hacer", poder demostrarlo.
La experiencia profesional es otro punto importantísimo de nuestro currículum. Tienes que enumerar los empleos que has tenido anteriormente; el tipo de contrato que tenías; su duración; a que se dedicaba la empresa o institución para la que trabajabas; cuáles eran tus tareas; que capacidades desarrollaste en ese trabajo y que experiencia concreta conseguiste; por que dejaste de trabajar y que superior jerárquico podría dar buenas referencias tuyas. Siempre que dejes de trabajar, pide un certificado de la empresa donde se especifiquen estos puntos, si no lo hiciste entonces pídelo ahora.
Es frecuente que no tengamos ninguna experiencia profesional porque sea la primera vez que buscamos trabajo pero es muy posible que hayamos realizado otros trabajos o actividades de forma voluntaria por los que no hemos recibido remuneración alguna, ni hemos tenido contrato pero que nos han enseñado tanto o más que en un trabajo retribuido -y esos conocimientos o la realización efectiva de esas tareas son transferibles al mercado de trabajo-: por ejemplo si hemos colaborado o colaboramos como voluntarios en asociaciones, ONGs, grupos de vecinos; si hemos hecho prácticas en empresas, ayudado en el negocio de la familia, realizado trabajos o investigaciones durante nuestra etapa de estudiantes; si hemos desempeñado algún cargo en una asociación, una comunidad de vecinos, en el consejo escolar, en nuestro ayuntamiento, distrito, barrio, etcétera.
Tampoco carecen de importancia tus aficiones o los deportes que practiques. Algunas aficiones pueden ser un buen entrenamiento aplicable a determinadas ocupaciones escribir, el bricolaje, la fabricación de maquetas, la pintura, cuidar plantas, etc.- y los deportes son siempre excelentes para poner a prueba nuestras habilidades personales y sociales: espíritu de colaboración, trabajo en equipo, superación de dificultades, dosificación del esfuerzo, etc. Además, compartir aficiones o prácticar deportes nos permitirá relacionarnos con otras personas y ampliar nuestro grupo de amigos, y estos en algún momento quizás puedan ayudarnos a encontrar ese trabajo que andamos buscando. Por otra parte, tener aficiones y prácticar algún deporte también es valorado por los responsables de selección de personal de las empresas, porque es un indicio de que esa persona no es conflictiva y esta integrada en la sociedad.
¿Qué crees que necesitas aprender?
Con frecuencia te das cuenta que tu formación y los estudios que has realizado son insuficientes en relación al perfil de trabajador que esta demandando el mercado de trabajo. También puede ocurrir que, aunque tu nivel de estudios sea el apropiado, muchos conocimientos se hayan quedado "anticuados" u obsoletos y que necesites aprender y dominar materias o conocimientos nuevos que ahora son necesarios.
Estudia bien que conocimientos esta demandando el mercado de trabajo al que te vas a dirigir, para que no te pillen por sorpresa exigencias formativas fácilmente subsanables con antelación.
Si consideras que tienes alguna carencia o laguna en tu formación que necesitas cubrir para acceder a los empleos que deseas, define bien esa carencia.
Por ejemplo, es frecuente que deduzcas que para los sectores en los que vas a buscar empleo, es imprescindible saber informática. Pero la informática es una materia árida y extensísima. En general, esa demanda de conocimientos informáticos se referirá a dominio de los programas más habituales de tratamiento de datos, procesador de texto, hoja de cálculo, entorno Windows, etcétera. Hay que saber exactamente que es lo que se demanda para no perder nuestro tiempo y dinero aprendiendo algo que a lo mejor no es necesario.
Si tus carencias de formación orientada al empleo son grandes, busca formación ocupacional orientada a la formación práctica, de actualización o de reciclaje.
Analiza todas las ofertas formativas que hay en tu ciudad o zona y busca aquella que mejor se adapte a tus necesidades (busca la información en organismos e instituciones públicas, porque en la actualidad hay bastante oferta formativa financiada con Fondos Sociales Europeos y puedes ahorrarte un dinero. Infórmate en las asociaciones o en la Concejalía de Asuntos Sociales de tu ayuntamiento). Antes de decidirte a hacer tal o cual curso, pregunta a otras personas que ya lo hayan realizado si están satisfechas con la formación recibida, si la consideran útil, que tal son los profesores, etcétera. Hay cursos específicos para personas con discapacidad que pueden ser interesantes, porque el sistema de formación está adaptado y se realizan en espacios sin barreras.
Sobre todo infórmate si disponen de la tecnología adecuada para salvar las posibles barreras físicas o sensoriales que te impidan acceder a esa formación.
Piensa bien el tiempo que vas a invertir en ese aprendizaje, ponte un plazo y oblígate a cumplirlo.
Las posibilidades de movilidad dentro de la ciudad o población en la que vives y piensas trabajar siempre es una ventaja añadida para todo. Si tu discapacidad no te impide sacarte el carnet de conducir: ¿a que esperas?
Si crees que tu formación es suficiente y adecuada para el empleo que estas demandando, continua formándote, ampliándola, reciclándote. La formación continúa es imprescindible en la actualidad porque las necesidades y demandas de las empresas cambian cada día.
3- Por último, valora y decide:
Repasa las posibilidades laborales que te permiten tus estudios y lo que sabes hacer y contrástalo con las ofertas de empleo potenciales que existen en tu ciudad o región. Piensa también en los contactos que tienes y que pueden informarte de posibles ofertas de trabajo y en las empresas o instituciones que conoces que ofertan regularmente trabajo. Es interesante ayudarte en esta valoración de otras personas, amigos, vecinos, familiares que tu consideres que están bien informados y que pueden ser objetivos en sus valoraciones y criterios.
Habla también con otros amigos o conocidos que estén en tu misma situación de búsqueda de empleo. Ellos no son competidores, sino compañeros en este "trabajo" de buscar empleo. Con ellos podrás contrastar información, estrategias de búsqueda y os apoyaréis mutuamente en los momentos de duda.
Busca algún experto en mercado de trabajo y cuéntale tu caso. Su opinión también será valiosa para conocer tus posibilidades y te orientara eficazmente hacia la estrategia de búsqueda más adecuada, a tu perfil laboral y personal.
¿En qué trabajos existiría un equilibrio entre lo que quieres y lo que puedes hacer?
Una vez que has valorado cual puede ser tu perfil profesional y cual es su cotización en el mercado de trabajo, tienes que buscar aquellas ofertas concretas que conjuguen lo que quieres hacer tus deseos, tus gustos- con lo que puedes hacer -aquellas ocupaciones en las que el perfil laboral requerido sea similar al tuyo-.
• Para ello, estudia de forma regular y metódica las ofertas de trabajo de los diarios, las revistas, las publicaciones especializadas, pregunta en las oficinas del INEM, en instituciones dedicadas a la integración laboral, Consejerías y Concejalías de Asuntos Sociales y Trabajo, etcétera.
• Con esta información, elabora un listado de empresas y ocupaciones donde hay ofertas de empleo. Esos son tus objetivos.
Define tu proyecto laboral completo.
Elabora la lista detallada de tareas imprescindibles que tienes que realizar para conseguir un trabajo y un calendario con los días en los que vas a ir realizando cada una de esas actividades y cuantas horas mínimas vas a dedicar a cada una de ellas, diséñalo según tus preferencias, tiempo y criterio.
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