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En algunos países se estimula mediante incentivos financieros creados por departamentos gubernamentales o agencias, el empleo de personas discapacitadas. La ayuda se puede conceder para la contratación de personas discapacitadas o para adquirir ayudas técnicas. También los empresarios pueden recibir temporal o permanentemente subvenciones para compensar un déficit en productividad. Más que subvenciones en efectivo, se pueden obtener beneficios fiscales. Todas estas medidas pueden suponer ventajas financieras significativas para los empresarios que contraten o conserven en sus puestos a trabajadores discapacitados.
La introducción de elementos accesibles, como puertas anchas, rampas e instrucciones audibles, pueden mejorar el acceso a los clientes y usuarios -incluyendo a muchos que no son discapacitados pero, que por alguna razón, tienen movilidad reducida. Esto es, potencialmente, un valor adicional para un empresario. En algunos países, existen fondos públicos o de otra clase para afrontar estos gastos.
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